Hoy el metro me ha lanzado
una bofetada.
Cuando intentas esconderte,
más visible te haces.
Un chico me miraba.
Perdió todo el glamour
cuando escupió al suelo
las uñas que,
de forma poco armoniosa
se estaba arrancando.
Un pañuelo blanco
empuja mi imaginación,
que se hace azul y marina
de golpe.
Hay, al menos,
treinta personas conmigo,
a las que no conozco ni me conocen,
con sus créditos y descréditos
y sudores y empujones.
Allí me hago anónima y asexuada,
torpe y recelada.
¿Va a bajar en la próxima?
2 comentarios:
Es mejor así..
Me gusto tu poema
Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos
Que tengas una muy buena semana..
Pd:Estaba ausente por cuestiones de salud..
pero ya de regreso por aquí..
Genial este escrito, y el final es lo que le da todo el sentido, me a gustado mucho enserio.
Por cierto, bajas en la próxima? es para bajar contigo.
Saludos.
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