Ahora que parece que has dejado tus ojos en otra parte (aunque te hayas acercado a aspirar mi aroma)
Hoy hay un "click" de ésos de los que ya te he hablado. Me elevo. No hay nadie. Sólo tú y yo. ¿Y el resto...? El resto es literatura y recuerdos y tú llamando mi atención y ella girando y girando para lucirse, porque lo necesita, vete tú a saber por qué, pero lo necesita.
¿Qué hago hoy? ¿Me engaño? ¿Sigo tu estela iniciada por la inconsciencia?
No soporto estar así. necesito que te vayas y desaparezcas de forma brutal y fulminante.
Te escribo esto como la enésima despedida, porque aún sigo encontrando una mordaza en la cordura.
Me duele dejarte ir y me siento como Salinas con su dulce dolor: "No quiero que te vayas, dolor, última forma de amar, me estoy sintiendo vivir cuando me dueles..." Y no estoy aquí. Me he ido ya. Soy una sombra que juega a estar en un lugar que no le corresponde.
Joder, con mis años y no soy capaz de mirarte a los ojos. Me quedo petrificada, de veras, no puedo aguantar tu mirada y me lleno de una cobardía que te coloca directamente en mis escritos. Me pregunto si me serviría cualquiera. Si en cualquier otro descubrimiento pudiera yo hallar tantas ganas.
¡Vete! Con tus ojos, con tus ganas, con tu edad, con tu valentía. Llévate tu sombra, la que te cosiste a mala gana, la que yo solía arrancarte...
3 comentarios:
muy bien dicho.. me gustó.
Un abrazo
Saludos fraternos...
Está bueno lo de la sombra cosida. Más allá de todo el dolor encerrado que se está rebalsando. Saludos.
Gracias por la visita, Lobo.
Y por tus palabras.
Aún te debo una vista por tu blog.
Que no me he olvidado.
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