27 mayo 2010

Desde siempre, pequeño,
ya te he imaginado un final caprichoso.
Me he permitido el lujo de poseerte
en todas las posturas locas e inimaginables.
Pero no pienses que te hablo de sexo, sólo, no,
te he pintado también lejos…
a las afueras de mi alma, donde no pudieras ni arañarme.
Te he puesto directo en la cima de todas mis pesadillas.
Te intenté cambiar por un delfín
pero debe de ser que los infravaloro demasiado.
Le he dado a tu pelo un color más maduro
Para no sentirme como una vieja enferma y romanticona.
Te he dejado en un mundo paralelo
Donde leo todo aquello que escribiste
A alguien que era yo hace dos años.
Te he llamado “motor” y “sentido”
Y eso me ha hecho perder el equilibrio en muchas ocasiones.
Te he despojado de todo anacronismo
para poder acostarme contigo por las noches
mientras rehilamos entre los dos alucinaciones.
He hecho que el azul del océano me engañe
y me recuerde a tus ojos.
Me he transformado en nube, en sombra,
en oscuridad, en ojos, en labios…
Resumiendo,
que me he consentido y tolerado
mucho más de lo saludable.
Hasta he intentado ahorcar mi alma
y todo para saborear un poquito más esta melancolía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Precioso, conmovedor... se me ha escapado una lagrimita, no sé si por lo que sé, por lo que siento o por las dos cosas.
Luardid