Me he creado mil huecos
para que te cueles como sin querer,
pero sólo encuentro los vacíos que deja
el camino que nunca se recorre.
Y sin ti sigo,
como si algún gracioso
me hubiera marcado la ruta hasta tu alma
con tizas invisibles.
Por eso me choco
y tropiezo contigo,
porque se me siguen ahogando
palabras en la garganta.
Y sé que he de seguir así
hasta que las prisas y las ganas
dejen de ponerme la zancadilla.
Pero...
esta noche...
ninguno de mis cinco sentidos
estaba contigo.
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