
Quiero hablarte del inicio de mi vientre
y de los tirabuzones que se me forman allí
cada vez que nos separamos.
Y nos juntamos.
Y nos separamos.
Y sueño.
Otra vez.
Debo confesar mis más oscuras perversiones
en los rincones de tu alma
que has procurado cerrar por inventario.
Mal.
Sólo para torpes
y no para mis malabaristas yemas.
Reniego de la verdad
si no te hago mío cada noche de ausencia
o te cuelgo lejos de mi cordura.
Donde sólo puedas jugar a lo que te dé la gana.
Sin tocarme.
Sin tus dedos.
Sin tus labios.
3 comentarios:
Esos tirabuzones de tu vientre tal vez algún día se vayan o tal vez dejen de doler. Un poema muy expresivo, esta muy conseguido ese vaivén, ese juntarse y separarse. Un besazo
La imagen me recuerda al "non finito" de Miguel Ángel, ese no acabar la obra, como si ésta volviera a la materia que la creó en un eterno retorno.
El poema me ha gustado mucho.
Siempre hay oscuras perversiones mordiéndonos el alma.
Un saludo y gracias por visitar mi cafetera.
Luardid,
Tal vez se me queden para siempre y sólo los sienta como pequeños ecos.
O se me hagan insoportables.
Sea como fuere, bien sabes que me sigo quedando con lo bueno.
Rocío,
Muchas gracias por devolverme la visita. La escultura es de Rodin (supuestamente inspirada en su Camille). Un romántico más.
Tienes razón y encima mi alma siempre va de paseo, buscando.
Un beso.
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