27 enero 2011

Toma la luna


Cuando Ángela le pidió la luna a Mateo, éste se puso enormemente triste porque era imposible escalar hasta el cielo por las noches y descolgar la redonda y hermosa luna incluso para ganarse un beso de la chica que le gustaba.

Mateo le dijo a su amiga que era muy complicado alcanzar la luna y que lo que le pedía era imposible. Ella le dijo que nunca le daría un beso a alguien que se rindiera tan pronto. Así que Mateo no tuvo más remedio que pensar y pensar durante días la forma de hacerle llegar a su amiga la luna.

Cierta noche de luna llena, Mateo invitó a Ángela a su casa, la subió a la terraza y le pidió que mantuviese los ojos cerrados. Cuando los abrió Ángela vio cómo la luna redonda y entera estaba justo en el lugar del corazón de Mateo que, a través de un espejo, había logrado mantenerla allí con un reflejo.

Ángela sonrió pensando que iba a darle un beso a un niño con corazón de luna.

4 comentarios:

Ío dijo...

Que bonito, Erev, y que bien expresado..... pedir la Luna y que te la den¡¡¡¡
Precioso, me ha encantado
Un abrazo, besos

Ío

Desilusionista dijo...

Guau. Y yo complicándome la vida pensando en robar algún fragmento de piedra lunar.

Precioso.

Un beso.

Mrs.Poulain dijo...

Es precioso...
Hace tiempo escribi un texto parecido con el mismo argumento pero distinto final. Pero este es tan corto y tan brillante a la vez...
Un beso.

Erev dijo...

Ío,
Muchas gracias por tus palabras.
¿Quién no ha pedido la luna alguna vez?
Últimamente tengo algunos problemas para acceder a tu blog.

Desilusionista,
Con reflejos hoy se puede ver y sentir casi todo (yo soy una experta en verlos)
Muchas gracias.
Un beso.

Mrs,Poulain,
El argumento no es muy original. Muchas letras han barruntado ya esta petición, pero me apetecía hacerme chiquitita y pedir y dar la luna. Esta vez.
Un beso.