25 febrero 2011

- Los versos de Rimbaud siempre te escupen a la cara, como si fuera él el deslenguado que maneja todo astro y casualidad.
El profesor calla un instante. Parece rebuscar entre unos papeles. Se coloca mejor las gafas. Eleva la cabeza. Parpadea.
Y por fin la mira.

4 comentarios:

aapayés dijo...

Que bello es acercarme a tu espacio.
Disfrutar de tus letras siempre es un gusto inmenso..
Excelente..


Un abrazo Inmenso
Con mis saludos fraternos de siempre.
Que disfrutes del fin de semana.

Erev dijo...

Querido Adolfo,
Mil gracias por tus visitas fieles.
Un abrazo.

Ío dijo...

Nada mejor que hacer un alto en el camino, por si la casualidad suena y decide mirarte a la cara.
¿Si te ve existes?

Muy bueno, Erev, este y los de antes, que también he leído; el del 22, "No es tan difícil", me ha dejado anudada a sus versos.
Gracias por ....escribirlo
Besos

Ío

Erev dijo...

Ío,
Casualidades o causalidades.
Porque estoy segura de que Rimbaud, desde la tumba y su infierno, fue el que provocó ese choque.
;)