22 febrero 2011

No es tan difícil.
No quiero torpes quejidos, quiero escalofríos,
redondas lunas, raíces verdes.
No quiero imágenes pálidas,
raídas de conciencia, ásperas de incertidumbre.
Pocos impulsos me empujan ya,
los reflejos se anudan a mi espalda y me pesan
como los días, los frutos, los rostros.
No me fío de los espíritus vacuos,
de mi día y suelas.
Pero no puedo impedir la sombra en mis sueños.
Se marcharán.
Es justo.
Algún día me saludarán de lejos.
Me adornaré en flores secas y el relucir del tonto
me sacará la sonrisa.
Al final.

4 comentarios:

Rocío dijo...

Tu poema me viene muy bien en este preciso momento. Gracias, Erev.

Aunque creo que hay rostros que pesan tanto que no sé si con una sonrisa tan sólo se puedan hacer más livianos.

Iosune De Goñi dijo...

yo no quiero escalofríos, sino tormentas cardíacas y ráfagas de versos en los pulmones.
me gusta.

Erev dijo...

Rocío,
Me alegra que te venga bien este poema.

Hay rostros y sombras que se cargan nuestras ganas.
Y no sabes cómo me jode eso.
;)

Erev dijo...

Su,
Lo bueno de todo esto, es que puesdes hacer lo que quieras.
Gracias por tu visita.