
Cualquier animal con su instinto es capaz de dar la vuelta sobre sus pasos y retomar de forma atronadora su camino sin dejar que el resto de extraños le hagan dudar de su olfato.
Imagina que tus ideas son un caracol limpio que quiere darse a vuelta y se queda resbalando entre las babas de los demás, obligado a mecerse en un constante e ilógico vaivén.
No es que no te quiera, amor. Es sólo que a veces me pongo a imaginar.
Y sólo entonces, durante una milésima breve y juguetona de segundo, me pinto todo casi perfecto.
2 comentarios:
Y no te quepa duda...
Esa milésima dde segundo es la mejor de todas.
Un beso.
Por supuesto que sí.
Un beso para ti también.
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