20 julio 2011

Te quiero hasta el punto en el que tus parpadeos
no saben a quién pertenecen.

O desde la canción que tarareaba la matrona
cuando te traía al mundo.

Si me esfuerzo un poquito
puedo nacer cuatro años antes
y llenar tu mundo de guardería de miramientos
o arrastrarte hasta el patio de arena
donde seguramente te hiciera empezar a mover tu cuerpo
(aún en contra de tu voluntad consciente)

Aunque todavía más allá
más allá aún de linajes y orígenes
ya te he respirado antes.

Ya te he seguido de puntillas
ansiosa, expectante y tuya,
hasta chocarme con aquella noche
en la que, por fortuna, te empezaron a crear para mi mundo.



2 comentarios:

Darío dijo...

Hay algo de barro original en ciertos amores...

Erev dijo...

Sí, los que dejan sin aire y te reinventan.
Y te parecen no para siempre, sino de siempre.
Besos,joven llamado Cuervo.