no saben a quién pertenecen.
O desde la canción que tarareaba la matrona
cuando te traía al mundo.
Si me esfuerzo un poquito
puedo nacer cuatro años antes
y llenar tu mundo de guardería de miramientos
o arrastrarte hasta el patio de arena
donde seguramente te hiciera empezar a mover tu cuerpo
(aún en contra de tu voluntad consciente)
Aunque todavía más allá
más allá aún de linajes y orígenes
ya te he respirado antes.
Ya te he seguido de puntillas
ansiosa, expectante y tuya,
hasta chocarme con aquella noche
en la que, por fortuna, te empezaron a crear para mi mundo.
2 comentarios:
Hay algo de barro original en ciertos amores...
Sí, los que dejan sin aire y te reinventan.
Y te parecen no para siempre, sino de siempre.
Besos,joven llamado Cuervo.
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