
Todo un cementerio de ideas
debajo de mí.
Aplastándome.
Con polvo y desuso
con ruidos amargos y secos
a los que no reprochar nada.
Quiero escupirle a la cara a todos mis pulsos.
Quiero unos ojos a los que dirigirme
cuando pregunte para qué el camino.
Para qué se me mostró una línea amarilla
si nunca iba a poder cruzarla.
Ni olvidarla.
4 comentarios:
Para comprenderla o para serlo.
Para hacerla parte de tí
pienso... :)
Nunca se sabe, quién no tiene el albur de ser el primer inmortal, diría Borges...
Esa puta línea...
¿Quién me mandaría a mí mirar con los ojos bien abiertos?
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