25 octubre 2011


Todo un cementerio de ideas
debajo de mí.
Aplastándome.
Con polvo y desuso
con ruidos amargos y secos
a los que no reprochar nada.
Quiero escupirle a la cara a todos mis pulsos.
Quiero unos ojos a los que dirigirme
cuando pregunte para qué el camino.
Para qué se me mostró una línea amarilla
si nunca iba a poder cruzarla.
Ni olvidarla.

4 comentarios:

Abraham dijo...

Para comprenderla o para serlo.

MAR dijo...

Para hacerla parte de tí

pienso... :)

Darío dijo...

Nunca se sabe, quién no tiene el albur de ser el primer inmortal, diría Borges...

Erev dijo...

Esa puta línea...
¿Quién me mandaría a mí mirar con los ojos bien abiertos?