De los que caen como gotas desusadas
entre los huesos que ya no son nuestros.
Me detengo a escucharte.
Suenas como ecos de infancia raída e inquieta
y mi dentro de hace agua
A veces gris.
A veces tierra.
Te silbo, remota, al oído.
Viajo por pentagramas tendidos y adustos.
Pero alcanzo el rumor leve de lo posible.
Y lo difícil matiza
seduce
mata.
Supina y tuya.
Lapidando entre mi esencia tus palabras.
Con índole de cansancio incompleto.
Con angosto anhelo de costuras y besos.
Cosida a la penumbra que tú sólo conoces.
1 comentario:
Es tan bello que lo he leído varias veces seguidas y me he quedado prendida de un hilo a tus palabras
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