22 octubre 2012

Para cuando te preguntes el porqué de tanto vacío
puedo regalarte un sinfín de respuestas mías.
Precisas. Bien marchitas ya y con ejes de valor a lo lejos.
No entenderás que ya no haya brillo en tus confesiones
que no tengas a quién regalarle las esquinas de tus notas
y tu aire.

Pero mirar y seguir hacia un camino es lo nuestro.
Siempre lo ha sido.
Con capucha o no, nos hemos lanzado.
Nos hemos expuesto al frío y al jodido recuerdo.
Yo más que tú.
No por reproche, sino por naturaleza.

Para cuando quieras asustarte, de nuevo, a ti mismo,
encontrarás que ya estaré en la lejanía de la indiferencia.
En un montón más de cosas que has sabido mover con tus manos.
En un conjunto de jadeos eternos y lluvias.
Y no en tu página.
Y no en la mía.

Tengo que creerme,
hoy
que todos los anaqueles, la poesía, las pinturas y las notas
las inventé yo para que te quedaras conmigo.
Y fueras como yo.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta la intensidad con que escribes y sientes.


s.b.

Darío dijo...

Mejor no mirar atrás, y ya pasó!!!

Merer dijo...

Te leo y se me escapa una lágrima. Cada día escribes mejor y haces sentir más.