22 octubre 2009

Un leve roce y nada más


¿Te acuerdas?
Yo estoy imbuida en mi rutina laboral
y tú te paseas ansioso, cerca de mí,
rozándome a propósito.
Sé que has murmurado algo cuando has pasado junto a mí
y sé que has deseado que yo lo escuchara.
Pero he sido torpe
y lenta
y no me han llegado tus palabras.
Mejor, me digo, mejor.
Es lo que me repito todos los días
que descubro en ti cierta ignorancia.
Mejor.
Mejor.
Hay días que tu amor de novela me sobrecoge
y estruja el corazón de forma que no puedo ni respirar.
Y lo peor de todo es que creo
que toda esta pasión retenida va a explotar algún día.
Y yo, como soy muy romántica y gilipollas,
me imagino esa explosión a lo Como agua para chocolate.
Pero hay días peores,
no te creas, en los que te cogería de la mano,
te arrastraría a algún lugar solitario donde no nos vieran
y entonces repasaría mentalmente cada uno de los gestos
que una y otra vez he imaginado en mi cabeza...
Eres un descubrimiento maravilloso,
fuera de tiempo, como casi todo lo que deja sin latido.
No ha habido ni un solo día
en el que no me haya preguntado
por qué he debido conocerte
y lamento profundamente el vacío en el que estás metido.
Porque no vas a ganarme,
porque estar juntos es imposible,
porque no te haría bien,
ni tú a mí más que mal.
Porque puedo darte mil razones más
(aunque me muera por besarte)

4 comentarios:

Primavera Fugaz dijo...

¡Si que seria bueno que hayan mas seguido esas explosiones a lo Como agua para chocolate!
Me gusto mucho, saludos para vos:)

aapayés dijo...

Es un gusto sentir tus versos.. los escribes con una fluidez extraordinaria..

Un brazo
Saludos fraternos

Que tengas un buen fin de semana...

Anónimo dijo...

Esos amores de novela... toda la vida buscándolos y cuando los encuentras, quisieras que desaparecieran. Tendríamos que poder ser dos personas o detener el tiempo ¿verdad? Detener el tiempo lo suficiente para ese beso
Luardid

Erev dijo...

Primavera,
si tuviéramos esas explosiones...
¡Qué malo es ser una romántica empedernida!
Gracias por tus palabras.

Adolfo, escriben las teclas pero casi sin darme cuenta.
Gracias por tus halagos.
Un abrazo.

Luardid, mi hilo invisible aún...
Ojalá pudiéramos pular ese "pause" imaginario...
Un beso cómplice.