30 septiembre 2009

Voy a estar preparada para cuando me llames.
Y te voy a mirar de arriba a abajo con dulces pestañas
para que te cuelgues de un salto y permanezcas dentro de mí,
esta vez con mi permiso.

Después, viajaremos juntos
y me ayudarás a guardar recuerdos
que hayan visto mis ojos y tus manos.

Te tendré un tiempo
columpiándote al ritmo de mis deseos
y procuraré no maquillarme
para no ensuciar tu azul eléctrico.
Dormirás acunado en mis párpados
y despertaré cada mañana cuando tu gesto lo indique.
Pasaremos inviernos, veranos,
playas, libros, poemas, duchas,
humo y arrugas...
Pero algún día (como el que no se da cuenta)
camuflaré mis miedos con mala fortuna
para dejar que te escurras y te lleves contigo
para siempre
el brillo que me has dado.

4 comentarios:

Primavera Fugaz dijo...

Es muy bonito! Ojala nunca llegue la mala fortuna.
Saludos :)

aapayés dijo...

Belleza de poema.. me quedo en silencio.

BRAVO

Un abrazo con mis
Saludos fraternos de siempre...

Ernesto Pérez Vallejo dijo...

Sabes....? A mi tampoco me importaría que me escribieran cositas tan graftificantes como esta....un abrazo.

Erev dijo...

Primavera,
¡Qué caprichosa es la fortuna!
Habrá que dejarse llevar.
Gracias por pasarte por aquí.

Adolfo, incondicional, gracias por tus palabras y por todo lo que aprendo cada vez que te visito.

Pecadocapital,te debía un guiño, no lo había olvidado.