No es perdición. Ni siquiera llega a ser alienación.
Debería inventar una palabra huérfana
que pudiera servir como herramienta perfecta
para sentirme yo y ahora.
Ansiosa por encontrar un puente directo y levadizo a mí misma
tengo que cargar mi espalda con injusticias marcadas.
Tengo una piel primera llena de palabras
de un lenguaje que sólo hablamos los dos.
Si me desvisto de ella no encuentro frío, sino tú.
Aunque a veces lo odie y a ti también.
A estas alturas ya no hay noche que valga ni canción oportuna.
Me planto, absurda y seca.
Y lo único que se me ocurre preguntarte es
a qué me agarro yo.
2 comentarios:
Ay, Erev, no sé qué decirte; ese "absurda y seca" me llega no sé donde; "a qué me agarro yo", a ti misma, si puedes.
Abrazos, besos
Ío
Es como el tiempo en que sólo empezamos a perder...
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