Mi delfín me ha dicho
que se nos agota el mar,
se nos hace corto,
más que nuestras ganas,
aunque nos queramos
y nuestras almas queden unidas
siempre.
Me ha confesado que está lejos
y se va a resignar
a dejarme marchar
o esperar a que encuentre
el camino de regreso yo solita.
Dice también
que ya se ha cansado de mostrarme atajos,
luces,
recodos,
mares,
mapas...
Y lo entiendo.
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