30 junio 2010

Estoy tan acostumbrada
a nadar entre la nostalgia
que a lo mejor esta vez no encuentro
ese odioso sonido metálico
que deja el eco del vacío.
Lo curioso es que,
aun así,
hoy,
quisiera apretar un botón imaginario
que me sacara de todo molde
y me colocara directa en mis deseos.
Así que me disfrazo de reflejo
con fuerza o no.
Repaso un sueño
y lo reubico.
Porque tengo derecho
a sentirme como quiera.

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