Acepto, pero prométeme que me regalarás algo cada noche,
que me dormirás con algún pequeño detalle tuyo,
o me despertarás con una canción dulcemente escogida.
No me dejes con ese sonido fatuo que se me pega a las entrañas,
y hace que mis ganas se desdibujen y
no pinte la vida con el empeño que me has regalado.
Odio esta sensación de estar destinada a sentirme insatisfecha de todo
pretendiendo siempre mejorarme hasta el cansancio.
Si culmino una pasión, un deseo, enseguida lo ensamblo con otro,
para seguir viva.
Así que no te preocupes, tengo más ardores en mis bolsillos.
Pero no quiero culminarte, por lo menos aún no esta noche,
porque sería un “autosuicidio sentimiental”
Necesito acorralarte, como si fueras de mi propiedad,
como si sólo yo hubiera conseguido,
sesteando grietas y todo ,
colarme en tu burbuja.
2 comentarios:
Hermoso se escucha la música de tus versos.. son maravillosos..
Un deleite especial se siente al leerte..
Un abrazo
Saludos fraternos...
Que disfrutes la semana...
Muchas gracias, Adolfo, por tus visitas incondicionales...
Yo de debo unas cuantas, lo sé...
Un beso.
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