Estamos obligados a hacer un trato
que contemple un montón de variables y posibilidades
(hasta las que hieren)
que nos deje respirar con más calma
y no nos estrangule la sonrisa.
Necesitamos vernos, hablarnos,
arrastrar nuestras miradas hasta el deseo
y dejarlas que maduren suavemente
a ver a dónde nos conducen.
Y,
mientras tanto,
dejaré que me leas el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario