27 marzo 2011

Cuando nos reconocimos,
alguna parte del mundo estaría siendo bombardeada.
Yo era incapaz aún de hacer metáforas de tus ojos.
Aunque más tarde vinieran las pérdidas.
Amables, aceptamos ambos no despertar los tigres del deseo,
sin embargo cubrimos suelos de cielos
hasta inventarnos desnudos a lo lejos.
Ya no hay más opción que no verte lejano,
dueles como lo bueno y respiro.
Te bautizo de beso, luna, sombra...
Serás esa nana que quise escuchar de niña
que se formaba en mis entrañas
que siempre he querido descifrar
y me sonaba a desconocida pero mía.

2 comentarios:

vera eikon dijo...

Hermoso poema
Un abrazo

Erev dijo...

Gracias, Vera.
Es un placer etenerte últimamente por aquí.