
-No nos queda mucho tiempo.
Tu nariz se arruga un poco mientras pareces echar a tu espalda esas palabras recién paridas.
Te miro como si me quisieras dar una clase sin haberla pedido y soy capaz de escuchar tu miedo si me acerco más de la cuenta. Así que no me jodas. Hazte el duro si quieres. Pero sabes que puedo deshacerte en mi mano. O en mis labios.
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