Vuelves a pulsar mis sentidos como teclas de piano, como ansias románticas y anacrónicas. Ya me miras y recolocas y tengo entendido que en esta suerte de mirarnos y ponernos bizcos no hay más sortilegio que estrecharnos más y más o cortarnos con tijeras a lo chino o hacer un puzzle de nuestros deseos.
Hablas, estrechas, pulsas, cobra el mundo ese color y sentido que creí perdidos y me hago lo que tú quieras.
Da igual que tus palabras ni siquiera arañen la sombra de las mías en mi cabeza porque me quedo en blanco contigo y me hago patrón.
Así que tú decides qué hacer conmigo.
En esos momentos en los que te me sales de los poros.
3 comentarios:
Leer esto con el claro de luna sonando es... me ha emocionado.
En el puzzle de mi deseo siempre falta una pieza.
Tu forma de escribir me recuerda mucho a alguien y eso me gusta
Gracias :)
Rocío,
Hacer un puzzle con deseos es complicado, porque la mayoría se hace caleidoscopio.
¿No crees?
Mar,
Me alegra y te agradezco tu visita.
Espero que esa "similitud estilística" no haga que te defraude.
Un beso y gracias a ti.
Publicar un comentario