que hace más de mil lunas que no siento
el pecho ahogado cuando me miras...
O que las tardes que me he propuesto llamar tristeza
han venido solas con aire de nostalgia
y no me han hecho daño.
Déjame que te diga que hay un puente quebradizo
entre tu alma y la mía.
Que cada día estás más lejos,
que me ahogo con la pena del esfuerzo,
que a todo el mundo le gusta lo prohibido...
Vente si quieres con tu mirada de agosto
a sonreírme en cada uno de mis destellos,
pero no hay verdades que me sujeten
ya a ti.
2 comentarios:
Pero que tristísimo. No llamas a las tardes tristeza, ponles otro nombre, no desaproveches ni una tarde más en la nostalgia.
Besos
Luardid,
deja que, de vez en cuando, me llene la nostalgia...
Estamos llenos de contrastes y es normal.
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