Eres negro desde la curva
hasta mi frío.
Desde el ámbito nuevo
hasta las esperanzas,
eres sombra en señales.
Me envías reclamos
para que yo los vea
y me alimente de ese tú
que no es tuyo.
Y así me eternizo,
rodeada de gente;
con pupilas de nadie
y aromas falsificados.
Y así te figuro;
haciéndote el nuevo;
conservando tu otro
para mirarte a los ojos
y decirte
-como si llegaras a casa-
que hay veces
que no te quiero.
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